Comienza un nuevo año para la Agrupación Musical San Juan y todos sus componentes, desde el director, hasta el último componente que haya llegado.
Son más de 30 años de historia la que tiene esta agrupación y más de 30 años que ha trabajado cada día en equipo y codo con codo.
Es por eso que cada año, dos angelitos curiosos, uno más joven y otro más anciano, se sientan en el borde de las nubes a escuchar las peticiones y deseos de todos los componentes de San Juan…
-¿Qué hay de nuevo?- PREGUNTA EL ANGEL JOVEN RECIEN LLEGADO.
-Pues los deseos de todos los años, salud, dinero para futuros proyectos, muchos contratos etc… -CONTESTA EL ANGEL MAS VIEJO-
Y bueno…todas esas cosas son importantes, lo que pasa, es que hace años que escucho los mismos pedidos, y aunque pase el tiempo, los hombres no parecen comprender que esas cosas núnca van a llegar como un regalo desde el cielo.
-¿Y qué podríamos hacer para ayudarlos?- DICE EL MAS JOVEN DE LOS ANGELES DE FORMA ENTUSIASMADA.
-¿Te animarías a bajar a la tierra con un mensaje y susurrárselo al oído a todo aquel que quiera escucharlo?- PREGUNTA EL ANCIANO.
Tras una larga conversación se pusieron de acuerdo, y el ángel más joven se deslizó a la tierra convertido en susurro y trabajó duramente mañana, tarde y noche, hasta susurrárselo desde el chico que lleva el banderín hasta el que hace sonar el último tambor.
Ya casi llegan los primeros ensayos oficiales y el ángel viejo espera ansioso la llegada de plegarias renovadas.
Entonces… pudo oír la palabra de una componente de la agrupación que decía:
-Un nuevo año comienza, empecemos un nuevo año, con muchísima ilusión, con ganas de ensayar todos los días, que cada uno de ellos sea un ensayo distinto, dinámico, entretenido y
apasionante gracias al tesón de cada uno de sus músicos.
Unamos nuestras manos y formemos una cadena humana de jóvenes y no tan jóvenes, hasta sentir que cada nota musical, cada silencio, cada clave…va pasando de un cuerpo a otro, hasta hacer sonar bonitas composiciones.
Si queremos, podemos conseguirlo, y si no lo hacemos estamos perdidos, porque nadie más que nosotros podrá construir nuestra propia agrupación, nuestra propia ilusión…Nuestro sueño.
Desde el borde de una nube, allá en el cielo, dos ángeles cómplices sonríen satisfechos.
De una componente que poquito a poco se siente más Sanjuanera.
Un saludo a todos.
Laura Galisteo Ruiz